Camino a la esclavitud

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Los mismos túneles que me llevan a diario por la esclavitud necesaria, guardan las mil y una formas en que nos perdimos el respeto.

Esos túneles que demuestran que el infierno es nuestra vida si queremos, nos llevan a saciar la necesidad de encontrarnos con la luz de tenernos.

Son sueños que a diario que se anuncian, se gestan en cada senda a la esclavitud necesaria.

Quinta normal, libertad de sentidos, pulmón de la creatividad rebelde que se arranca por mis poros y que me sacan de la necesidad de encontrarme frente el muro que arrasa con la vida.

Escribir mi nombre no me acerca a encontrarme en mi nombre. Mirar mi vida pasar en la pantalla no me llama a vivir momentos sino a encapsular tiempos y eternizarlos en el olvido.

Los túneles nos llevan en un flujo de información que no trasciende mas que el mundo en el cual no soy, que debilita mi calidad de ser humano. Vivir aferrado al mañana, eventos que llegan a invitarnos a la soledad.

Solicitudes de sentimientos que ya no son papel, son la imagen intangible de mis momentos, itinerario de recuerdos vacíos escritos por cumplir, con una sed de ser y de estar visible…

De sentir la importancia del interés tuyo por entregarte sin mascaras mi vida, y a tu merced no miras, no cedes, no “empatizas”…

Porque he suplido la importancia de tu interés, por solamente mi interés de que me reconozcas sin mirar, me oigas sin oír y me beses sin si quiera sentir tu boca en mi piel.

Nunca nuestro pensamiento fue tan frívolo, nunca nuestro lenguaje tan tribal, pero quién dijo que la ciudad es una selva, si el sol sale y no importa, si la lluvia cae y no hay cosecha, si los caminos en lo profundo estancan los convoyes descarrilados del respeto y la herejía es rey , porque nos dieron necesidades por obligación y una felicidad vacía buscando la luz perdida y nublada en nuestro camino.

3 Seg’.

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Tres segundos
antes detuvo los sueños.
Tres segundos
uno es el primero.
Tres segundos
antes el amortajado.
Tres segundos
se llevó el espíritu
en sus viajes de momento.
Tres segundos
el tercero
Tres segundos
se parecen más
a lo que tenia en sus anhelos.
Tres segundos
son de planeo
la arquitectura simple
de no perder el fuego.
Tres segundos
amantes y compañeros
Que multiplicaron el cariño
a cada pasajero.
Tres segundos
cinco pañuelos,
Secaban las estrellas
De tus hermosos cielos.
Tres segundos
Pareja de tórtolas al suelo
Que dejaron el árbol y se pudrieron
Tres segundos
Reloj de acero
No oxida el tiempo
Lo detiene de momentos
Tres segúndos
está en medio
Sufriendo como si dañara primero
Tres segúndos
Se murieron
Porque siempre fue más importante
El primero.

PARDIX!

Viaje

Dejaré que caigan las aguas del dolor para salir y buscarte entre tinieblas.
Porque tengo una vida para hacerlo.

Taparé las grietas que te dejan sin calor para que el sol toque tu rostro sin rumbo.
Porque mis manos están dispuestas para el viaje.

Me subiré a la micro como cada fría mañana, para abrigar tus ganas de salir adelante. Buscaré entre mis entrañas el aguante antes que se nos seque la boca al no tenernos, antes que la vida se nos pierda en sueños…

Comeremos del plato la carne seca, plantaremos con sonrisas el jardín de inocencias, para cosechar una nueva vida, como has merecido siempre que esté hecha.

Caminaremos a la estación por Borja largo a la Alameda, mientras la luna nos da su sonrisa blanca mañanera, el olor a hierba acompaña el momento mientras las velas de devoción nos queman.

Quisiera perder la vida en tu mundo que seguir oliendo los humos de desencanto en mi avenida. Quisiera seguir enseguida tu rastro con aroma a batalla vencida.

Dejaré que caigan las aguas del dolor para salir y buscarte entre tinieblas, porque tengo una vida para hacerlo, buscaré entre mis entrañas el aguante, antes que se nos seque la boca por no tenernos, antes que la vida se nos pierda en sueños…

Antes que se me acabe el camino
Que me lleva a tu cariño, mi anhelo.

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Cielos en la tierra

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Foto: Pardix (c)

¿Cuántos cielos hay en la tierra?
Tal vez… Aquella… Esta vez…

No pensó que podía rastrear dentro suyo lo que era.
No tierra, sólo cielo.
Pero en su corazón vivo podía encontrar las manchas del amor.
Las escamas del escurridizo éxito que navega por los mares de la vida arrancándose de las manos.

Lo tenía intrínseco y no lo sabía.
Creo que pensaba demasiado en ello y cuando se fue, solo dejó el dolor.

Era sideral en la tierra, volaba en el pasto y se manchaba el vestido con su arrastre.
Era difícil llegar a su cielo, -creo que era el segundo o el tercero, no recuerdo-, solo sé que era la diosa de su momento y todo era pomposo y todo era suave.

Soberana de su cielo nunca supo que las alas ya eran suyas y que volaba en la tierra, en su tierra, en mi tierra que con ella tomaba los sones del viento, el rocío tocaba mi cara, secaba mi aliento agitando mi corazón y me llevaba con ella.

¿Cómo pudo pensar que no flotaba en su cielo?
¿Cómo pude creer que lo sabía?

Pero ella pudo…
Tal vez… Aquella… Esa vez…

Encontró sus alas en el viento de su inocencia, sintió el rocío en su rostro esperanzado y emprendió el vuelo de búsqueda, llegando a su cielo.
Ese tan esperado.

Y no me llevó con ella.

Sólo

dejó

el

d o l o r.

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